Seguridad en estación de servicio
Aquí el riesgo no está en lo que sale mal: está en lo que sale bien mil veces y un día se hace con prisa.
Tres sitios donde se juega la seguridad
La descarga de la cisterna, paso a paso
Quince minutos con la estación parada valen menos que un derrame. La prisa aquí no ahorra tiempo: lo cambia de sitio.
Antes de conectar nada
El conductor no descarga solo. Alguien de la estación comprueba con él que el producto es el que dice el albarán y que va al tanque que le corresponde. Un gasóleo en el tanque de la gasolina obliga a vaciar los dos.
Lo que se corta y lo que se acota
Surtidores fuera de servicio en la zona de descarga.
Toma de tierra conectada antes de abrir ninguna válvula.
Conos y cinta alrededor de la boca de carga, no solo delante.
Extintor de la cisterna a mano y con el precinto entero.
La descarga no se deja sola ni un minuto. El único momento en que un rebose se puede parar es mientras alguien lo está mirando.
Los tres minutos que decide un conato
Un conato apagado en el primer minuto es una incidencia. El mismo fuego cinco minutos después es una evacuación.
Primero se corta, después se apaga
La seta de emergencia corta el suministro de todos los surtidores a la vez. Se pulsa antes de coger el extintor, siempre: apagar sin cortar es apagar algo que se sigue alimentando.
El orden, sin pensarlo
1 · Seta de emergencia. Corta surtidores.
2 · Aviso. A los clientes primero, al 112 después: quien avisa no apaga.
3 · Extintor de polvo, a la base de la llama y en barrido.
4 · No se reabre hasta que lo diga el responsable, aunque no se vea nada.
Un extintor usado no vuelve a su sitio. Aunque haya salido medio segundo de polvo, sale de servicio y se sustituye: el siguiente que lo coja se lo juega a que quede carga.
La tienda también es zona con riesgo
La tienda parece el sitio seguro de la estación. Está a doce metros de un tanque enterrado y comparte con él la ventilación.
Lo que no puede estar donde está
Cargadores y regletas detrás del mostrador, garrafas vacías de disolvente en el almacén, la puerta de emergencia con el palé de refrescos delante. Ninguna de las tres da un problema el día que se pone; las tres lo dan el día que hay humo.
La ronda de cinco minutos, al abrir
Salida de emergencia despejada y con la barra funcionando.
Extintores a la vista, con precinto y en fecha.
Nada almacenado delante del cuadro eléctrico.
Y el suelo de la zona de repostaje sin manchas: una mancha vieja es un derrame que nadie declaró.
Lo que se ve todos los días deja de verse. Por eso la ronda se hace con la lista en la mano y no de memoria: la lista sigue viendo lo que tú ya no.