Cadena de suministro responsable
Entre el diseño de una prenda y su etiqueta hay tres o cuatro empresas que no llevan nuestro nombre. Lo que hacen sigue siendo nuestro.
Dónde se decide que una prenda sea responsable
Quién cose lo que vendemos
Un proveedor de primer nivel puede subcontratar sin decirlo. Cuando eso pasa, la prenda sigue siendo nuestra y el taller no está en ninguna lista.
El primer nivel no es toda la cadena
El contrato se firma con la fábrica que factura. Pero el bordado, el estampado o el acabado salen muchas veces de talleres más pequeños que esa fábrica contrata por su cuenta. Subcontratar no está prohibido: ocultarlo, sí.
Qué procesos se hacen dentro y cuáles fuera. Dónde está cada taller externo, con dirección. Cuánta gente trabaja en él. Y si esa respuesta cambia entre dos temporadas, por qué cambió.
Una fábrica que declara sus talleres no es una fábrica peor. Es la única con la que se puede trabajar. Penalizar la transparencia es la forma más rápida de dejar de tenerla.
La trazabilidad empieza en la fibra
Una etiqueta que dice «algodón orgánico» no vale nada si el certificado se pierde dos eslabones antes de la costura.
La cadena de custodia es un documento, no una promesa
Cada paso —desmotadora, hilatura, tejeduría, tintura, confección— tiene que poder enseñar de quién recibió el material y a quién se lo entregó, con cantidades que cuadren. Si en algún punto entra más de lo que salió del anterior, la fibra no es la que dice ser.
Kilos comprados, kilos transformados y kilos entregados. Un desvío pequeño es merma y se explica. Un desvío grande es material que entró por otro sitio.
El certificado acompaña al lote, no a la empresa. Una fábrica certificada puede coser un lote que no lo está; lo que se audita es el albarán de ese lote concreto.
Auditar sin avisar, y qué se hace con lo que sale
Una auditoría anunciada con dos semanas mide la capacidad de prepararse. Lo que se quiere medir es otra cosa.
Sin aviso, y hablando con quien trabaja
La visita sin anunciar es la única que ve el turno real. Y las entrevistas se hacen fuera de la planta y sin mando delante: dentro, con el encargado a tres metros, todo el mundo dice que está bien.
Salir de un proveedor por su primer incumplimiento deja a su plantilla sin trabajo y nos deja sin información. Se fija un plan con fecha, se vuelve, y solo se rompe si el plan no se cumple o el incumplimiento es de los que no admiten plan: trabajo infantil, trabajo forzoso o riesgo grave para la vida.
Lo que sale de una auditoría se escribe aunque no guste. Un informe que no recoge lo que se vio convierte la visita en un gasto y a quien habló en alguien que se expuso para nada.